CLÀSICO DE CLÀSICOS...
DOS DEL MaESTRAZO ROY ORBISON
BUEN COVER
sábado, 10 de octubre de 2009
CANTANDO AL SOL COMO LA CIGARRA :MERCEDES SOSA,LA GRANDE

COMO TODOS LOS GRANDES ARTISTAS ERES ETERNA
LA MUERTE NO EXISTE PARA TÌ
Primero fuiste la voz de tu Tucumán querido luego la de la Argentina , en europa te aclamaron durante tu exilio y al volver te convertiste en la voz latinoamericana por excelencia y lucha.
el mejor homenaje a mercedes PROGRAMA MP3-TELESUR
martes, 6 de octubre de 2009
ENSÈÑALE A CAER
-SORPRENDENTE ARTÌCULO DE BETO ORTIZ-
Nunca emplees –con tu hijo- la palabra “obedecer” porque es un verbo indigno que denigra hasta a quien lo usa. Nadie es tan sabio que merezca ser obedecido. Enséñale, más bien, a dudar, a cuestionar, a rebelarse contra todo lo que le parezca injusto, sucio, cruel o falso. Anímalo a ponerse siempre del lado del que va perdiendo, del que se está llevando la peor parte, a proteger al pequeño y al frágil: al anciano, al pobre, al enfermo, a la flor, al niño, al perro. Y a serles fiel. Enséñale, por supuesto, a pelear por lo que cree. A guerrear como un loco por la verdad a como dé lugar, al precio que sea, hasta las últimas consecuencias. A creer en la gente que la busca y a dudar de la gente que la encuentra. Nunca prohíbas, convence. Nunca des órdenes, plantea siempre un gran abanico de alternativas. En lugar de pretender decirle lo que tiene que hacer, cuéntale tu experiencia: dile lo bien o mal que te fue en la misma situación y después déjalo solo. Que sea valiente y que decida solito. No le impongas tus opiniones. No le impongas tus afectos. No le impongas tus gustos. No le impongas tu religión. Ahórrale la mayor cantidad posible de miedos y de culpas y lo habrás librado de una inmensa carga de dolor completamente innecesario. No emplees nunca la palabra “cállate”. Jamás grites, ni golpees, ni castigues. Enséñale, más bien, que el que grita más es siempre el menos fuerte, que el que más maldice es siempre el menos temible, que el que insulta más es siempre el más imbécil.
No dejes de abrazarlo y besarlo sin falta todos los días. La certeza de que tú lo quieres más que a nada en este mundo será una razón para aprender a quererse primero y para (intentar) querer a los demás, después. No dejes de abrazar y besar a tu mujer delante de él, quiéranse siempre a la vista de todos pero cuando tengan ganas de pelear, esperen hasta que él se haya ido a la escuela y peléense en privado. No te permitas jamás, bajo ninguna circunstancia, la suprema cobardía de ofender ante él a su mamá. Recuerda que la madre es lo más sagrado y da la casualidad de que –antes que tu mujer- ella va a ser, sobre todas las cosas, su mamá. Suficiente confusión hay en la vida de los niños como para empeorarla con nuestras frustraciones, nuestros celos, nuestras deudas impagas y con toda nuestra mierda adulta. No toleres nunca en tu casa el dudoso lujo de la violencia, lo único que lograrás será hacer miserable su niñez y cuando crezca y se convierta en la atroz catástrofe que tan primorosamente cultivaste, te devanarás los sesos preguntándote qué hiciste mal. No tengas miedo de mostrarte débil, falible, imperfecto, equivocado, triste, roto, humano. No te avergüences de contarle tus miserias, tus traiciones, tus flaquezas, tus derrotas. Si le hablas con el corazón en la mano, desarrollará un espíritu solidario y compasivo y será capaz de hacerlas suyas también, aprenderá a no sentirse con derecho a reclamarte, a juzgarte y condenarte. No te avergüences de mirarlo a los ojos si un mal día te abraza el infortunio y te ves obligado a cambiarlo de colegio, a mudarte a una casa más chiquita, a vender el carro, a dejar de ir al cine, a comer menos lomo y más grated de atún. Si eso ocurriera –toca madera, claro- pero si eso ocurriera, díselo sin pena ninguna, dile que esta carretera en que viajamos nunca va en línea recta y que siempre habrá tramos que te sorprenden con súbitas curvas e intempestivas bajadas. Y si por el contrario, los dioses te bendicen y contigo la vida se ríe a carcajadas, tampoco se lo enrostres todo el tiempo, no le saques en cara que él tiene todo lo que tú nunca tuviste o que está –por eso- obligado a ser mucho mejor que tú. (Fíjate en la ridícula soberbia que encierra tamaño desafío). No lo obligues nunca a terminar la sopa apelando al hambre que tienen los niños del África a menos que tengas planeado animarlo a donar un porcentaje de sus propinas. Dale todo lo que necesite pero tampoco mucho más. No olvides recalcarle que a los niños no se les diferencia por las marcas de sus zapatillas. Enséñale –por encima de todo- esa extraña alegría que sólo se encuentra en el dar. Déjale muy en claro que cuanto menos tienes más libre eres, que -al final- tener no tiene absolutamente ninguna importancia.
No olvides enseñarle también a buscar la belleza. Entrénalo para encontrarla a cada paso en la perfección de la naturaleza o en el caos y aún en los lugares más insospechados. Por ejemplo: en su país, en el color de sus ojos, en la tristeza, en el silencio, en su interior. Nunca censures su curiosidad, no escatimes elogios a su gracia, talento o brillo, jamás silencies sus pasiones. No lo vigiles. No lo espíes. No lo invadas. Jugar es una actividad muy seria que requiere de la más absoluta privacidad. No le mientas nunca, ni para salir en defensa de un héroe de la patria, ni para hacerte negar en el teléfono, ni para justificar la imperdonable inasistencia de Papa Noel. Tampoco para intentar maquillar en algo los tramos menos admirables de tu biografía. Responde siempre con la verdad a todas sus preguntas, incluso a las más pendejas. Muéstrate siempre ante él gloriosamente desnudo, sin rubores, sin temores, en todo el esplendor de tu imperfección. Que no se olvide nunca de que su mente es el único paracaídas con que cuenta y que sólo lo salvará si logra que se abra a tiempo. No le digas que tiene que leer libros, mejor asegúrate de que, en casa, siempre te vea leer. No le digas que estudie, haz que sea testigo de la pasión con que haces lo que sea que hagas en la vida para ganarte los frejoles. No le digas de qué alegrarse, de qué indignarse, a quién admirar y de qué compadecerse. Deja que lo aprenda solo -por imitación o por oposición- viéndote batallar, viéndote sudar, viéndote insistir. Viéndote triunfar y celebrar y también fracasar con toda el alma y volver a empezar todas las veces que sea necesario. Enséñale, por supuesto, a perder, que eso es algo que nos va a tocar hacer una y mil veces. Enséñale a fallar, a sufrir, a llorar, a caer.
Por lo que Dios más quiera, si solamente me vas a hacer caso en una, hazme caso en esta, guerrero: enséñale a caer.
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Nunca emplees –con tu hijo- la palabra “obedecer” porque es un verbo indigno que denigra hasta a quien lo usa. Nadie es tan sabio que merezca ser obedecido. Enséñale, más bien, a dudar, a cuestionar, a rebelarse contra todo lo que le parezca injusto, sucio, cruel o falso. Anímalo a ponerse siempre del lado del que va perdiendo, del que se está llevando la peor parte, a proteger al pequeño y al frágil: al anciano, al pobre, al enfermo, a la flor, al niño, al perro. Y a serles fiel. Enséñale, por supuesto, a pelear por lo que cree. A guerrear como un loco por la verdad a como dé lugar, al precio que sea, hasta las últimas consecuencias. A creer en la gente que la busca y a dudar de la gente que la encuentra. Nunca prohíbas, convence. Nunca des órdenes, plantea siempre un gran abanico de alternativas. En lugar de pretender decirle lo que tiene que hacer, cuéntale tu experiencia: dile lo bien o mal que te fue en la misma situación y después déjalo solo. Que sea valiente y que decida solito. No le impongas tus opiniones. No le impongas tus afectos. No le impongas tus gustos. No le impongas tu religión. Ahórrale la mayor cantidad posible de miedos y de culpas y lo habrás librado de una inmensa carga de dolor completamente innecesario. No emplees nunca la palabra “cállate”. Jamás grites, ni golpees, ni castigues. Enséñale, más bien, que el que grita más es siempre el menos fuerte, que el que más maldice es siempre el menos temible, que el que insulta más es siempre el más imbécil.
No dejes de abrazarlo y besarlo sin falta todos los días. La certeza de que tú lo quieres más que a nada en este mundo será una razón para aprender a quererse primero y para (intentar) querer a los demás, después. No dejes de abrazar y besar a tu mujer delante de él, quiéranse siempre a la vista de todos pero cuando tengan ganas de pelear, esperen hasta que él se haya ido a la escuela y peléense en privado. No te permitas jamás, bajo ninguna circunstancia, la suprema cobardía de ofender ante él a su mamá. Recuerda que la madre es lo más sagrado y da la casualidad de que –antes que tu mujer- ella va a ser, sobre todas las cosas, su mamá. Suficiente confusión hay en la vida de los niños como para empeorarla con nuestras frustraciones, nuestros celos, nuestras deudas impagas y con toda nuestra mierda adulta. No toleres nunca en tu casa el dudoso lujo de la violencia, lo único que lograrás será hacer miserable su niñez y cuando crezca y se convierta en la atroz catástrofe que tan primorosamente cultivaste, te devanarás los sesos preguntándote qué hiciste mal. No tengas miedo de mostrarte débil, falible, imperfecto, equivocado, triste, roto, humano. No te avergüences de contarle tus miserias, tus traiciones, tus flaquezas, tus derrotas. Si le hablas con el corazón en la mano, desarrollará un espíritu solidario y compasivo y será capaz de hacerlas suyas también, aprenderá a no sentirse con derecho a reclamarte, a juzgarte y condenarte. No te avergüences de mirarlo a los ojos si un mal día te abraza el infortunio y te ves obligado a cambiarlo de colegio, a mudarte a una casa más chiquita, a vender el carro, a dejar de ir al cine, a comer menos lomo y más grated de atún. Si eso ocurriera –toca madera, claro- pero si eso ocurriera, díselo sin pena ninguna, dile que esta carretera en que viajamos nunca va en línea recta y que siempre habrá tramos que te sorprenden con súbitas curvas e intempestivas bajadas. Y si por el contrario, los dioses te bendicen y contigo la vida se ríe a carcajadas, tampoco se lo enrostres todo el tiempo, no le saques en cara que él tiene todo lo que tú nunca tuviste o que está –por eso- obligado a ser mucho mejor que tú. (Fíjate en la ridícula soberbia que encierra tamaño desafío). No lo obligues nunca a terminar la sopa apelando al hambre que tienen los niños del África a menos que tengas planeado animarlo a donar un porcentaje de sus propinas. Dale todo lo que necesite pero tampoco mucho más. No olvides recalcarle que a los niños no se les diferencia por las marcas de sus zapatillas. Enséñale –por encima de todo- esa extraña alegría que sólo se encuentra en el dar. Déjale muy en claro que cuanto menos tienes más libre eres, que -al final- tener no tiene absolutamente ninguna importancia.
No olvides enseñarle también a buscar la belleza. Entrénalo para encontrarla a cada paso en la perfección de la naturaleza o en el caos y aún en los lugares más insospechados. Por ejemplo: en su país, en el color de sus ojos, en la tristeza, en el silencio, en su interior. Nunca censures su curiosidad, no escatimes elogios a su gracia, talento o brillo, jamás silencies sus pasiones. No lo vigiles. No lo espíes. No lo invadas. Jugar es una actividad muy seria que requiere de la más absoluta privacidad. No le mientas nunca, ni para salir en defensa de un héroe de la patria, ni para hacerte negar en el teléfono, ni para justificar la imperdonable inasistencia de Papa Noel. Tampoco para intentar maquillar en algo los tramos menos admirables de tu biografía. Responde siempre con la verdad a todas sus preguntas, incluso a las más pendejas. Muéstrate siempre ante él gloriosamente desnudo, sin rubores, sin temores, en todo el esplendor de tu imperfección. Que no se olvide nunca de que su mente es el único paracaídas con que cuenta y que sólo lo salvará si logra que se abra a tiempo. No le digas que tiene que leer libros, mejor asegúrate de que, en casa, siempre te vea leer. No le digas que estudie, haz que sea testigo de la pasión con que haces lo que sea que hagas en la vida para ganarte los frejoles. No le digas de qué alegrarse, de qué indignarse, a quién admirar y de qué compadecerse. Deja que lo aprenda solo -por imitación o por oposición- viéndote batallar, viéndote sudar, viéndote insistir. Viéndote triunfar y celebrar y también fracasar con toda el alma y volver a empezar todas las veces que sea necesario. Enséñale, por supuesto, a perder, que eso es algo que nos va a tocar hacer una y mil veces. Enséñale a fallar, a sufrir, a llorar, a caer.
Por lo que Dios más quiera, si solamente me vas a hacer caso en una, hazme caso en esta, guerrero: enséñale a caer.
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lunes, 5 de octubre de 2009
LOS REALITYS EN EL BANQUILLO
TELEVISION › CRECE LA PREOCUPACION POR EL EFECTO EN SUS PARTICIPANTES
El reality, en el banquillo
El quebranto de la escocesa Susan Boyle se suma a hechos aún más graves: según señaló una investigación, recientemente se suicidaron al menos once participantes de realities. Ya hay psiquiatras que se dedican a tratar esa rama específica.
Por Guy Adams *
Larry King se pregunta si la reality TV está “fuera de control”. El conductor de noticieros Campbell Brown asegura tener “shockeante” evidencia de que “efectivamente lastima a la gente”. Hasta el blando Showbiz Tonight de CNN presenta serias discusiones en el estudio sobre los “numerosos” shows que tienen un “efecto perjudicial en la vida real”. El público derrumbe que llevó a Susan Boyle del concurso Britain’s Got Talent a una institución mental inició un proceso de profunda discusión entre varios nombres grandes de la televisión estadounidense. Algunos de los más conocidos formadores de opinión vienen haciendo graves preguntas sobre el género televisivo que facilitó el ascenso de Boyle del anonimato y el desempleo a ser la última sensación global. En un país que adoptó el formato de reality inglés con tanta pasión como recibió en su corazón a Boyle –la cantante escocesa fue invitada el show de Oprah Winfrey y apareció en todas las cadenas estadounidenses–, su caso simboliza el exceso de una industria construida sobre la explotación de lo que los críticos llaman “gente descartable”.
La admisión de la cantante en la famosa clínica de rehabilitación inglesa The Priory se produce meses después de que Paula Goodspeed, una concursante mentalmente frágil que fue cruelmente rechazada por Simon Cowell en American Idol, se suicidara en un auto estacionado frente a la casa en Los Angeles de Paula Abdul, también jurado del programa. Un influyente sitio web de Hollywood, TheWrap.com, publicó la semana pasada una investigación sobre lo que algunos llaman “El síndrome Truman Show”, en referencia al film de Jim Carrey sobre una estrella de reality. Para la sorpresa pública, allí se reveló que al menos once participantes de realities se suicidaron recientemente.
El reporte destacó el horrible caso de Cheryl Kosewicz, que se suicidó tras aparecer en Pirate Masters, de la cadena CBS, en 2007. “¡Este maldito show!”, escribió en un e-mail poco antes de su muerte. “No está consiguiendo buenas críticas... después aparecí en el National Enquirer... los golpes siguen llegando.” Además presentó el caso de Kellie McGee, que tomó una sobredosis en 2005 tras ser eliminada del Extreme Makeover de ABC, en el cual mujeres poco agraciadas reciben una “transformación estilo Cenicienta” en las manos de cirujanos plásticos de Beverly Hills: cuando se le comunicó que su cirugía facial había sido cancelada porque no entraba en la agenda de producción del programa, McGee protestó: “¿Cómo puedo volver a casa tan fea como me fui?”.
El problema se ha extendido tanto que algunos psiquiatras se especializan ahora en evitar que ex estrellas de los realities atenten contra su propia vida. El Dr. Jamie Huysman, fundador de la organización AfterTVcare, ya ha tratado a más de 800 pacientes, y dice que las cadenas de TV están fallando en su deber de protegerlos. “Por lejos, es un problema mayor de lo que se cree”, dice. “Las muertes que se conocen son apenas la punta del iceberg. Sé de al menos otras tres muertes, sucedidas un par de semanas después de los programas, que no se dieron a conocer. Los productores tienen que empezar a ser socialmente responsables. En este momento están tomando a concursantes vulnerables y tratándolos como gente descartable. No parece que les importe, porque si alguien va a casa y se muere, sucede fuera de cámara.”
El caso de Susan Boyle coincidió con el comienzo de otra temporada de la versión estadounidense de I’m a Celebrity Get me out of here, y del abuelo de los reality shows, Gran Hermano. Y siguió a las noticias de que Nadya Suleman, la frágil mujer conocida como “octo-mamá”, forzará a sus ocho hijos recién nacidos a crecer frente a las cámaras de un documentalista. La gran cantidad de reality shows actualmente en producción es sólo una parte del problema. Hay canales enteros dedicados a emitirlos y han reemplazado largamente al programa de entrevistas como la opción más barata de la TV estadounidense para alcanzar a grandes audiencias. Los talk shows fueron forzados a poner la casa en orden a mediados de los ’90, luego de la muerte de Scott Amedure, un joven gay que fue asesinado tras confesar que estaba e- namorado de un amigo heterosexual, Jonathan Schmitz, durante un episodio de The Jenny Jones Show: Schmitz mató a Amedure tres días después. Después de ese incidente, se volvió una práctica habitual monitorear a los invitados a talk shows para detectar problemas psiquiátricos. Pero la programación de realities viene largamente atrasada: la mayoría de los expertos se queja de que los productores no toman ningún recaudo para cuidar a las personas después de su participación.
“La gran mayoría de la gente que contratan para realizar los castings simplemente no da la talla”, dice Carole Lieberman, psiquiatra que fue convocada como testigo experta en el caso de Jenny Jones. “No se oponen a los productores porque están cegados por las estrellas y piensan que, si dicen la verdad, será el último programa de televisión en el que trabajen. Con lo que se sigue poniendo a gente vulnerable en posiciones en las que no debería estar.” La sospecha generalmente acallada es que los productores televisivos alientan discretamente a los participantes a derrumbarse en cámara porque eso dispara los ratings. Hay evidencias que realmente sugieren eso. Un par de años atrás, Melanie Bell, protagonista del piloto de Vegas Elvis, saltó desde la terraza del Statosphere Hotel tras un largo día de filmación. Los productores respondieron a la crisis emitiendo un comunicado de prensa en el que manifestaban que Vegas Elvis era “el segundo reality show en menos de dos meses que sufre un suicidio en su equipo”.
* De The Independent de Gran Bretaña.
El reality, en el banquillo
El quebranto de la escocesa Susan Boyle se suma a hechos aún más graves: según señaló una investigación, recientemente se suicidaron al menos once participantes de realities. Ya hay psiquiatras que se dedican a tratar esa rama específica.
Por Guy Adams *
Larry King se pregunta si la reality TV está “fuera de control”. El conductor de noticieros Campbell Brown asegura tener “shockeante” evidencia de que “efectivamente lastima a la gente”. Hasta el blando Showbiz Tonight de CNN presenta serias discusiones en el estudio sobre los “numerosos” shows que tienen un “efecto perjudicial en la vida real”. El público derrumbe que llevó a Susan Boyle del concurso Britain’s Got Talent a una institución mental inició un proceso de profunda discusión entre varios nombres grandes de la televisión estadounidense. Algunos de los más conocidos formadores de opinión vienen haciendo graves preguntas sobre el género televisivo que facilitó el ascenso de Boyle del anonimato y el desempleo a ser la última sensación global. En un país que adoptó el formato de reality inglés con tanta pasión como recibió en su corazón a Boyle –la cantante escocesa fue invitada el show de Oprah Winfrey y apareció en todas las cadenas estadounidenses–, su caso simboliza el exceso de una industria construida sobre la explotación de lo que los críticos llaman “gente descartable”.
La admisión de la cantante en la famosa clínica de rehabilitación inglesa The Priory se produce meses después de que Paula Goodspeed, una concursante mentalmente frágil que fue cruelmente rechazada por Simon Cowell en American Idol, se suicidara en un auto estacionado frente a la casa en Los Angeles de Paula Abdul, también jurado del programa. Un influyente sitio web de Hollywood, TheWrap.com, publicó la semana pasada una investigación sobre lo que algunos llaman “El síndrome Truman Show”, en referencia al film de Jim Carrey sobre una estrella de reality. Para la sorpresa pública, allí se reveló que al menos once participantes de realities se suicidaron recientemente.
El reporte destacó el horrible caso de Cheryl Kosewicz, que se suicidó tras aparecer en Pirate Masters, de la cadena CBS, en 2007. “¡Este maldito show!”, escribió en un e-mail poco antes de su muerte. “No está consiguiendo buenas críticas... después aparecí en el National Enquirer... los golpes siguen llegando.” Además presentó el caso de Kellie McGee, que tomó una sobredosis en 2005 tras ser eliminada del Extreme Makeover de ABC, en el cual mujeres poco agraciadas reciben una “transformación estilo Cenicienta” en las manos de cirujanos plásticos de Beverly Hills: cuando se le comunicó que su cirugía facial había sido cancelada porque no entraba en la agenda de producción del programa, McGee protestó: “¿Cómo puedo volver a casa tan fea como me fui?”.
El problema se ha extendido tanto que algunos psiquiatras se especializan ahora en evitar que ex estrellas de los realities atenten contra su propia vida. El Dr. Jamie Huysman, fundador de la organización AfterTVcare, ya ha tratado a más de 800 pacientes, y dice que las cadenas de TV están fallando en su deber de protegerlos. “Por lejos, es un problema mayor de lo que se cree”, dice. “Las muertes que se conocen son apenas la punta del iceberg. Sé de al menos otras tres muertes, sucedidas un par de semanas después de los programas, que no se dieron a conocer. Los productores tienen que empezar a ser socialmente responsables. En este momento están tomando a concursantes vulnerables y tratándolos como gente descartable. No parece que les importe, porque si alguien va a casa y se muere, sucede fuera de cámara.”
El caso de Susan Boyle coincidió con el comienzo de otra temporada de la versión estadounidense de I’m a Celebrity Get me out of here, y del abuelo de los reality shows, Gran Hermano. Y siguió a las noticias de que Nadya Suleman, la frágil mujer conocida como “octo-mamá”, forzará a sus ocho hijos recién nacidos a crecer frente a las cámaras de un documentalista. La gran cantidad de reality shows actualmente en producción es sólo una parte del problema. Hay canales enteros dedicados a emitirlos y han reemplazado largamente al programa de entrevistas como la opción más barata de la TV estadounidense para alcanzar a grandes audiencias. Los talk shows fueron forzados a poner la casa en orden a mediados de los ’90, luego de la muerte de Scott Amedure, un joven gay que fue asesinado tras confesar que estaba e- namorado de un amigo heterosexual, Jonathan Schmitz, durante un episodio de The Jenny Jones Show: Schmitz mató a Amedure tres días después. Después de ese incidente, se volvió una práctica habitual monitorear a los invitados a talk shows para detectar problemas psiquiátricos. Pero la programación de realities viene largamente atrasada: la mayoría de los expertos se queja de que los productores no toman ningún recaudo para cuidar a las personas después de su participación.
“La gran mayoría de la gente que contratan para realizar los castings simplemente no da la talla”, dice Carole Lieberman, psiquiatra que fue convocada como testigo experta en el caso de Jenny Jones. “No se oponen a los productores porque están cegados por las estrellas y piensan que, si dicen la verdad, será el último programa de televisión en el que trabajen. Con lo que se sigue poniendo a gente vulnerable en posiciones en las que no debería estar.” La sospecha generalmente acallada es que los productores televisivos alientan discretamente a los participantes a derrumbarse en cámara porque eso dispara los ratings. Hay evidencias que realmente sugieren eso. Un par de años atrás, Melanie Bell, protagonista del piloto de Vegas Elvis, saltó desde la terraza del Statosphere Hotel tras un largo día de filmación. Los productores respondieron a la crisis emitiendo un comunicado de prensa en el que manifestaban que Vegas Elvis era “el segundo reality show en menos de dos meses que sufre un suicidio en su equipo”.
* De The Independent de Gran Bretaña.
viernes, 2 de octubre de 2009
LAS PELÌCULAS DE MI VIDA : LA GRAN ILUSIÒN

Drama. I Guerra Mundial / Una de las grandes obras maestras del cine mundial, una obra monumental sobre la camaradería y las relaciones humanas que retrata el día a día de unos prisioneros franceses en un campo de concentración alemán durante la Primera Guerra Mundial. Al campo llegan dos oficiales de la aviación francesa, y sus nuevos compañeros de celda les informan de que están cavando un túnel bajo tierra para poder escapar de allí.
LA GRAN ILUSIÓN.1937.JEAN RENOIR
JEAN RENOIR,gran clásico del cine francés,fue también maestro de la vanguardia del cine mundial,de las
Corrientes renovadoras del cine :EL REALISMO POÉTICO FRANCÉS,ELNEORREALISMO ITALIANO y LA NUEVA OLA FRANCESA.
Es considerado junto al gran ORSON WELLES,como el padre del cine moderno.Sus películas no
eran comerciales y su estilo personal no se asemejaba a lo que rodaba entonces.Las historias de
RENOIR eran historias sencillas,trozos de vida y en donde lo más importante eran los personajes,los
hombres.el ser humano:”hay una sola cosa que interesa al hombre :el hombre”
LA GRAN ILUSIÓN es la obra maestra de renoir sobre la guerra,el pacifismo y el idealismo de crear
Un nuevo orden mundial de tolerancia.Film basado en una anécdota real de un soldado francés que escapó
Muchas veces de los campos de prisioneros alemanes durante la PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
La película de historia sencilla trata de demostrar que los hombres son iguales,que hay un orden trascendente
Que nos une a todos como seres humanos,pero que las instituciones burguesas,el estado,las milicias,las
Escuelas y hombres perversos y mezquinos te Obligan a odiar a otros hombres y a verlos como diferentes,enemigos a los que hay que exterminar.Film comprometido políticamente,pacifista que enfrenta a personas de distintos estratos sociales y nacionalidades en el drama común de la guerra,quizás con el ánimo de
Evitar la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Gran film - que combina con maestría el drama con la comedia y que evoca el drama personal y social -sobre la fraternidad,la amistad a pesar de todas las divisiones creadas,a pesar de las diferencias.Film
Que podría resumir los valores franceses de libertad,igualdad y fraternidad a un nível universal.
martes, 29 de septiembre de 2009
LA HIPERGRAFÌA
Irrefrenable deseo de escribir.El escribir toma todo el control de tu vida.Se trata de periodos
de estado de conciencia alterado,con cambios bruscos en el estado de ánimo-son imprescindibles los
sentimientos de muerte y éxtasis, y los ataques de pánico.Se trata de una enfermedad llamada el SINDROME DE GESHWIND que no necesariamente genera escritores talentosos, pero si supermotivados,pundonorosos.
Posiblemente la causa sean problemas en el funcionamiento del lóbulo temporal,alteraciones en la actividad
del lóbulo temporal que podrían producir también síntomas sensoriales y de percepción como LEWIS CARROL,quien sentía que los objetos se expandían o contraían “FENÓMENO DE ALICIA EN EL PAÍS
DE LAS MARAVILLAS”.De hecho Carroll escribio más de cien mil cartas durante toda su vida.GUSTAVE
FLAUBERT también la sufría con alucinaciones “remolinos de imágenes e ideas”.otros casos de escritores
notables que posiblemente padecieron esta enfermedad:POE,LORD BYRON,MOLIERE,BLAS PASCAL,
MAUPPASANT,PETRARCA,DANTE ALIGHERI,PABLO DE TARSO.La epilepsia en el lóbulo temporal
de la corteza cerebral también produce escritores soberbios como FEDOR DOSTOIEVSKI. En otros casos
el estar prisionero te invita a escribir como es el caso del MARQUÉS DE SADE.
Sindrome de geshwind :
1-hipergrafía
2-profunda vida emocional-hiperreligiosidad o vida hiperfilosófica,temperamentos filosóficos y religiosos
3-volatilidad emocional,cambios constantes estados de ánimo
4-sexualidad alterada,anormal,generalmente disminuída
5-sobreinclusión-locuacidad extrema,detallismo,exceso de atención
Proviene de un impulso interno poderoso,consciente que da mucho placer.Los temas fijos son casi siempre
los autobiográficos,religiosos,los considerados de gran trascendencia.La caligrafía es muy elaborada o muy
estilizada que no tiene que ser de buena calidad-generalmente no lo es- y donde la escritura automática-la
de tipo surrealista- o de trance no tiene cabida.Toda es muy conciente
DEL LIBRO THE MIDNIGHT DISEASE,ALICE FLAHERTY
HIPÈRGRAFO FEDOR DOSTOIEVSKI :EXTRACTO DE CRIMEN Y CASTIGO
de estado de conciencia alterado,con cambios bruscos en el estado de ánimo-son imprescindibles los
sentimientos de muerte y éxtasis, y los ataques de pánico.Se trata de una enfermedad llamada el SINDROME DE GESHWIND que no necesariamente genera escritores talentosos, pero si supermotivados,pundonorosos.
Posiblemente la causa sean problemas en el funcionamiento del lóbulo temporal,alteraciones en la actividad
del lóbulo temporal que podrían producir también síntomas sensoriales y de percepción como LEWIS CARROL,quien sentía que los objetos se expandían o contraían “FENÓMENO DE ALICIA EN EL PAÍS
DE LAS MARAVILLAS”.De hecho Carroll escribio más de cien mil cartas durante toda su vida.GUSTAVE
FLAUBERT también la sufría con alucinaciones “remolinos de imágenes e ideas”.otros casos de escritores
notables que posiblemente padecieron esta enfermedad:POE,LORD BYRON,MOLIERE,BLAS PASCAL,
MAUPPASANT,PETRARCA,DANTE ALIGHERI,PABLO DE TARSO.La epilepsia en el lóbulo temporal
de la corteza cerebral también produce escritores soberbios como FEDOR DOSTOIEVSKI. En otros casos
el estar prisionero te invita a escribir como es el caso del MARQUÉS DE SADE.
Sindrome de geshwind :
1-hipergrafía
2-profunda vida emocional-hiperreligiosidad o vida hiperfilosófica,temperamentos filosóficos y religiosos
3-volatilidad emocional,cambios constantes estados de ánimo
4-sexualidad alterada,anormal,generalmente disminuída
5-sobreinclusión-locuacidad extrema,detallismo,exceso de atención
Proviene de un impulso interno poderoso,consciente que da mucho placer.Los temas fijos son casi siempre
los autobiográficos,religiosos,los considerados de gran trascendencia.La caligrafía es muy elaborada o muy
estilizada que no tiene que ser de buena calidad-generalmente no lo es- y donde la escritura automática-la
de tipo surrealista- o de trance no tiene cabida.Toda es muy conciente
DEL LIBRO THE MIDNIGHT DISEASE,ALICE FLAHERTY
HIPÈRGRAFO FEDOR DOSTOIEVSKI :EXTRACTO DE CRIMEN Y CASTIGO
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